A mis hijos les encantan las carreteras, da igual las que tengan, nunca hay las suficientes. Podríamos llenar la casa con kilómetros y kilómetros de ellas y, aún así, ellos dirían que sigue habiendo un trozo de salón dónde no han llegado las carreteras.
Esto mismo sucede con las vías de tren, les encanta llenar la habitación de curvas, rectas, puentes,etc. No importa si después las van a utilizar para que circulen los vehículos o no, lo importante para ellos es jugar a carreteras.
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